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lunes, 10 de diciembre de 2012

Recojo la compra del Super sin bajar del coche.


Entro en la Web del Supermercado y hago el pedido. Al salir del trabajo me paso a recojerlo y sin llegar a bajar del coche, el propio personal del Super deja mis compras en el maletero. Ya he hecho la compra y ahora, a casa. Sin pedido mínimo y evidentemente sin cargo de transporte. La compra en casa y habiendo ahorrado un tiempo precioso que ahora podré dedicar a otras cosas.
La lástima es que de momento solo puedan hacer esto los privilegiados que vivan en Girona, porque esta especie de Drive-in del supermercado es una experiencia piloto del Grupo Bon Preu llamada Iquodrive  y puesta en marcha en la ciudad del Onyar.
Una oferta de más de 5.000 productos clasificados en diez secciones que van desde bebidas y alimentación hasta mascotas y ofertas, todo ello puesto en una web simple y de fácil navegación (http://iquodrive.com),.

Enhorabuena por la inicativa.  Espero que pronto podamos comprar en Iquodrive desde otros lugares.














miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿A QUE PRECIO DEBO VENDER LOS PRODUCTOS EN MI PEQUEÑO COMERCIO?

LA CLAVE ESTÁ EN LA DIFERENCIACIÓN
Entre la tienda de conveniencia y el discount

No hay nada caro o barato, existen precios elevados y precios bajos. El consumidor acepta que un mismo artículo pueda tener precios diferentes en lugares diferentes, sabe que una lata de refresco le costará más en una máquina expendedora que en el supermercado y no obstante, casi seguro que compra en los dos sitios.
En este caso concreto la diferencia estará marcada por la necesidad de consumo inmediato y por la cercanía entre éste y el acto de compra.

El nivel de los precios de nuestra tienda será una forma más de diferenciarnos de nuestro entorno. El posicionamiento de precio que escojamos para nuestro punto de venta deberá estar vinculado principalmente a la tipología de nuestros clientes y al Mix que establezcamos entre las variables de surtido, servicio, localización y la personalidad propia del establecimiento.

No olvidemos que el nivel de precio que apliquemos deberá ser directamente proporcional a otros parámetros, entre ellos el surtido y calidad de nuestros productos, el servicio, el valor ecológico, la necesidad del producto, la exclusividad de la marca o la cercanía al momento de consumo. A mayor nivel de estos, mayor será el nivel de precio aceptado por el consumidor.

El precio de las cosas tiene en realidad poco que ver con su coste, se trata de la valoración subjetiva que el consumidor hace de un producto o del grado de necesidad que tenga de él en el momento de la compra. Y por lo tanto:
- Con precios bajos podemos reforzar nuestra imagen de que:
o Estamos al servicio de un público modesto
o Disponemos del surtido básico pero esencial
o El público no pagará por servicios que no necesita
o Tampoco le cobramos por una decoración lujosa que a ellos no les aporta nada.
o Compensarán con un coste más bajo el no comprar en los centros comerciales de la ciudad.

- Con precios altos podemos reforzar nuestra imagen de que:
o Disponemos de marcas exclusivas y además, en nuestra tienda siempre encontrará el producto que necesita
o Disponemos del mejor nivel de calidad del entorno
o Aconsejaremos al cliente con profesionalidad y conocimiento absoluto sobre el producto más adecuado a sus necesidades
o Le ofrecemos a nuestro cliente servicios adicionales como servicio a domicilio o información periódica de novedades.
o Abrimos durante un horario más amplio.
o La amplitud de nuestra tienda le evita agobios y colas
o Nuestra cercanía a su domicilio o a lugares a los que acude con frecuencia le evitan desplazamientos innecesarios.

La decisión es nuestra, si miramos a nuestro alrededor veremos que hoy en día y para sus compras habituales, el consumidor puede elegir el lugar de compra entre un abanico de posibilidades que van desde comprar en supermercados de los llamados discount conocidos por sus bajos precios, hacerlo en supermercados normales o bien, en las llamadas tiendas de conveniencia con precios altos, todas ellas son formatos comerciales que venden y funcionan. En el caso de un pequeño comercio independiente será parecido, pero antes de adoptar una postura concreta asegurémonos de elegir y conocer bien a nuestro consumidor, saber lo que necesita, establecer una estrategia coherente en todas sus variables y diferenciarnos de nuestro entorno.

lunes, 7 de julio de 2008

Marketing para el pequeño comercio

LA CLAVE ESTÁ EN LA DIFERENCIACIÓN.
Utilizando el punto de venta como elemento de diferenciación

Un espacio de venta consigue maximizar su rentabilidad de dos formas, logrando que entren más clientes en el establecimiento y que estos gasten más dinero en el mismo.

Trabajando la estrategia basada en el propio establecimiento se pueden conseguir ambos objetivos, y para ello, estudiaremos el punto de venta desde dos aspectos, la parte exterior y el espacio interior.

El exterior de un establecimiento es una de las herramientas más potentes para conseguir que entren más personas en él y respecto al mismo es importante diferenciar tres aspectos concretos:
1) Los rótulos y elementos identificativos exteriores. Son como una llamada, su finalidad es que el posible cliente identifique el establecimiento desde lejos, mucho antes de llegar. En su diseño deben primar la identificación del tipo de establecimiento y las imágenes o logotipos deiferenciadores.
2) Los escaparates. Debe ser llamativo y atractivo. Un escaparate es como una gran pantalla de televisión abierta a la calle y a quienes pasan por delante de él les genera una tentación casi irrefrenable de mirar. No sólo debe ser utilizado para generar deseo de comprar si no como elemento de comunicación de ofertas o eventos. Ahora bien, es importante no olvidar que debe ser renovado de forma frecuente, cada 7 o 15 días, de lo contrario se convierte en un elemento más del paisaje urbano y pasa desapercibido.
3) La entrada al establecimiento. De hecho es un elemento separador y por ello es vital evitar que se convierta en una barrera de entrada. Debe ser una invitación a entrar y potenciar la facilidad para hacerlo. A ser posible, debe estar abierto o integrado en el escaparate en forma de entrada, facilitando al máximo la visión de la actividad interior.

El interior del establecimiento colabora a favorecer la entrada, pero sobre todo, a favorecer la estancia y la duración de la misma. Ofrece una serie de posibilidades de acción, que de forma resumida se pueden concretar en los siguientes consejos:
1) Extremar la imagen de higiene, limpieza y profesionalidad, tanto del establecimiento como del personal.
2) Extremar la amabilidad en el trato a los clientes.
3) Maximizar el espacio para la deambulación de los clientes. Debería ser superior al 70% del espacio total, facilitando la visualización de los productos.
4) Potenciar la visualización de aquellos productos en oferta que estimularán la compra.
5) Ubicar los productos de alta rotación y demanda, como son zumos, pan, o bién otros susceptibles de ser dispuestos en autoservicio, en las zonas conocidas como frías o de acceso menos frecuente.
6) Disponer de cartelería fácilmente leible y comprensible. Durante el tiempo de espera para ser atendidos, los clientes tienen tiempo de leer y ello ayuda a comunicarles ofertas o novedades.
7) Activar las zonas frías mediante la utilización de luz y colores ambientales adecuados.
8) Utilizar apropiadamente el reclamo de los sentidos para estimular la actitud de los clientes. Pensemos que una música ambiental relajante produce un efecto tranquilizador en los clientes, que pasarán más tiempo en la tienda y esto redundará seguramente en más compras. Por otro lado, es muy importante el tratamiento de los olores, pueden aportar comodidad a la estancia del cliente y ayudarán de forma importante en la identificación y diferenciación del establecimiento. Olores suaves y agradables a esencias pueden ayudarnos como lo hacen el olor a pan recién hecho a una panadería o el de pizza a una pizzería.

José Ramón Meseguer Planas. Director del Área de Marketing y profesor del Instituto Superior de Marketing - ESIC de Barcelona